Una plataforma de pedidos con tu nombre, tu menú y tus clientes. Ellos piden desde el teléfono, cocina lo ve al instante, tu repartidor lo entrega y el corte del día se manda solo. Sin comisión por pedido, nunca.
Mueve los controles. Es lo que las apps se quedan de tu venta, mes con mes, por darte un canal que no es tuyo.
Ajusta a lo que ves en tus reportes de DiDi, Uber Eats y Rappi.
Las apps te traen clientes nuevos. Tu plataforma atiende a los que ya te conocen y repiten. Por eso el plan es convivir con las apps 2 o 3 meses mientras tus clientes se pasan, no cerrarlas de golpe. Te lo dice quien te la va a construir.
Sin capturar nada dos veces, sin gritar comandas, sin adivinar quién pagó.
Abre tu link, ve fotos y precios, elige tortilla, guisado, "sin cebolla", recoger o domicilio, y cómo paga. Recibe su número de pedido y un código de entrega.
Suena la tablet. Palomean cada cosa al empacar y no pueden marcarlo listo si falta algo. Si nadie lo atiende en 5 minutos, te llega un WhatsApp.
Ve dirección, referencia, cuánto cobrar y el cambio. Navega con un toque y solo puede cerrar el pedido con el código del cliente.
Cuánto entró en efectivo y cuánto con tarjeta; lo más pedido; reportes de clientes; y el corte que le llega solo a tu contador.
Cada quien ve solo lo que necesita, en el aparato que ya tiene.
Todos tus platillos con opciones reales: tortilla, guisado, estilo de huevos, extras. Subes fotos desde tu celular en 30 segundos.
El tiempo prometido sube solo cuando hay cola, y cocina tiene un botón "saturada". Nadie promete 20 minutos que son 60.
Tu cliente pide en la noche para las 7 de la mañana. Para un negocio de desayunos es el mejor cliente que existe.
Código de entrega que solo tiene el cliente, límite de pedidos por número y confirmación por WhatsApp para pedidos grandes en efectivo.
A la hora de cierre, el resumen del día por forma de pago se va solo a tu contador. Y el efectivo que trae el repartidor cuadra contra el sistema.
Si faltó algo, el cliente lo reporta con foto y tú lo ves de inmediato: repones, das crédito o cierras. Nada se pierde en el chat.
Aviso de privacidad, términos, datos del negocio y precios con IVA visibles, como pide Profeco para tiendas en línea.
Dominio, sistema y datos a nombre de Tacos Lily. Si mañana quieres cambiar de proveedor, te lo llevas.
Ajustes de menú y precios, monitoreo y atención en tu horario de operación. Con una persona que conoces, no un chat en otro país.
Así es como tus clientes se pasan a tu canal sin que caigan las ventas en el camino.
Cargamos tu menú y fotos, configuramos zona, horarios y formas de pago. Capacitación de cocina y repartidor en una tarde.
Sigues en DiDi, Uber y Rappi. En cada bolsa va un volante con tu QR y un descuento por pedir directo. Tus clientes que repiten se pasan solos.
Con los números en tu panel ves cuánto entra por tu canal y cuánto por apps. Bajas comisiones a tu ritmo, no al de ellos.
Está monitoreado. Si la tablet se queda sin señal, te llega un aviso y los pedidos nuevos se pausan solos para que nadie pida al vacío. Además, si un pedido lleva 5 minutos sin atenderse, recibes un WhatsApp. El soporte es en tu horario de operación.
No. Abren un link desde WhatsApp, Facebook o el QR de la mesa y piden. Si quieren, lo guardan en su pantalla de inicio como si fuera app, sin pasar por tiendas.
Tú, con lo que ya tienes: tu WhatsApp, tu Facebook y las bolsas que salen todos los días. La plataforma convierte a quien ya te conoce en cliente directo. Para clientes nuevos, las apps siguen sirviendo mientras tú decidas.
Para domicilio, sí, o puedes arrancar solo con "recoger" y agregar domicilio cuando tengas moto. La app de reparto está lista desde el día uno.
Con Mercado Pago, en una cuenta a nombre de tu negocio. Necesitas RFC y cuenta bancaria. El efectivo funciona desde el primer día sin nada extra.
Tuyo. Dominio, base de datos y accesos quedan a nombre de Tacos Lily. FastValley lo construye y lo mantiene mientras tú quieras.
Son 5 minutos. Con esto armo la propuesta exacta para Tacos Lily y te la explico en persona. No hay respuestas incorrectas: entre más real, mejor sale el sistema.
El sistema lleva tu logo, tus colores y tu nombre. Tus clientes no ven una app más: te ven a ti.
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